El significado de viajar
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Un viaje puede significar muchas cosas en la vida de una persona. Sin embargo, para Beatriz, la palabra viaje tiene otro significado. Para ella, este término tan solo le recuerda una cosa. Le recuerda todas las experiencias que recogió en cada uno de los países que ha visitado a lo largo de su vida. Y si que ha visitado varios países durante su existencia. En sí, ha visitado casi todos los continentes a excepción de África y ha podido conocer diversas ciudades tales como Madrid, Ámsterdam, Nápoles, Lisboa, Buenos Aires, Río de Janeiro, Múnich, Budapest y Moscú. De cada una de estas ciudades pudo sacar algún recuerdo que le haya dejado huella. En el caso de Lisboa, por ejemplo, un recuero que nunca olvidará fue el que vivió en el año 2004 con motivo de la Eurocopa que realizó Portugal. En aquella oportunidad, vivió paso a paso el tramo final de este torneo. Para mala suerte de ella, en el partido final, Grecia venció a Portugal y se adjudicó el máximo torneo de selecciones de Europa.
Esta tan solo es una de las muchas historias que tiene en su haber Beatriz. Por eso, detallarlas nos demoraría mucho tiempo. Sin embargo, hay una que me llamó mucha la atención. En sí, lo que me dejó estupefacto fue como sucedió. Hace más o menos diez años, Beatriz seguía viviendo en Lima junto a sus dos hijos. Cuando ambos se casaron, ella se quedó sola. Su esposo había muerto unos años antes y el vacío que sentía era grande. Por eso, decidió que su vida no podía caer en la monotonía y en la tristeza.
Siguiendo el consejo de uno de sus hijos, averiguó el precio de diversas actividades que le podían servir como medio de entretenimiento y diversión. La que le cautivó más, sin lugar a dudas fue la de los idiomas. Por esta razón, se matriculó en uno de los mejores centros de idiomas de Lima. Cuando se inscribió, escogió estudiar tanto el francés como el alemán. Ya manejaba el inglés de manera fluida debido a que lo había estudiado unos años atrás en otro instituto. En ese momento, quería estudiar estos dos idiomas ya que siempre había querido viajar a Francia y a Alemania y no lo había podido hacer hasta el momento.
Con sus cincuenta años a cuestas, estaba lista para emprender una nueva aventura en su vida. Una aventura que le iba permitir cumplir todos sus sueños. Después de casi dos años de estudio, concluyó el aprendizaje que estaba llevando de ambas lenguas. Gracias a la ayuda de su profesor y a los trabajos en grupo, Beatriz no sufrió ninguna clase de inconveniente durante todo el tiempo que duraron sus clases.
En sí, ella era una de las alumnas que más participaba. Por eso, pudo superar cualquier tipo de problema y aprendió a manejar de manera fluida la lengua francesa y alemana. Un aspecto fundamental para que ella haya podido aprender ambos idiomas fue el uso constante de una serie de herramientas que el instituto les brindaba a sus alumnos. Dentro de estas herramientas encontramos a la Internet y al uso de material audiovisual. En ambos casos, los estudiantes, aprendían de manera interactiva el idioma que se les estaba enseñando. En el caso de Beatriz, estas herramientas fueron de gran apoyo para su aprendizaje. Es más, gracias a la Internet pudo subsanar algunos pequeños errores que se tuvo a lo largo de sus clases.
Tras el aprendizaje de estos dos idiomas, decidió que era hora de poner en práctica todo lo que había aprendido. Por eso, los primeros destinos que conoció fueron diversas ciudades de Francia y Alemania. Estuvo por Marsella, Mónaco, Lyon, Burdeos, Múnich, Berlín, Dortmund y Frankfurt. En todas estas ciudades por fin pudo utilizar todos los conocimientos que había aprendido durante los dos últimos años. Se interrelacionó de manera efectiva con muchas personas que utilizaban el francés y el alemán como lengua materna.
Después, de visitar todas estas ciudades, decidió que su periplo por tierras europeas no iba a concluir allí. Siguió viajando por todo el mundo y hasta el día de hoy no se detiene. Sabe que su destino está entrelazado con los viajes y por eso, seguirá realizándolos uno tras otro. No importa la distancia ni el lugar. Lo que importa es que siga vivo su espíritu de aventura. Para suerte de ella, falta mucho para que puedan aparecer los primeros indicios de cansancio. Cuando aparezcan, recién allí meditará la posibilidad de no viajar más. Hasta que llegue ese día continuará con su viaje interminable. Viaje que aún le tiene muchas sorpresas. Por eso, cuando le hablan que lo mejor sería que descansara, ella tan solo se ríe. Sabe que lo suyo son los viajes y que los seguirá realizando hasta que la fuerza le acompañe.
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