El aspecto cultural en el salón de clase
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Todos en algún momento hemos decidido aprender una lengua extranjera; nos hemos matriculado en centros de idioma, hemos conocido a los compañeros de aula y por tanto, nos hemos hecho amigos de ellos; los profesores usualmente han sido amables; y hasta en algunas oportunidades, los mismos directores de estos centros se han mostrado accesibles a nosotros. Todo esto pareciera dentro de lo usual, sin embargo, usted debe haber notado que si el profesor o profesora del aula era de otro país (probablemente del país donde se habla tal idioma), las costumbres de tal persona deben de haberse visto cuestionadas, a veces con actitud de broma y otras con rareza.
Bien, ahora imagine que su salón es totalmente pluricultural (esto es, personas de diferentes culturas) y la profesora también lo es. Piense que esta vez no sólo la profesora será la vigilada por sus extrañas o divertidas costumbres sino cualquiera del salón, incluyendo a usted mismo. Pues, esta diversificación de etnias es muy usual en países del primer mundo donde se cuentan por miles a los inmigrantes (personas que por buscar mejoras salariales, se mudan a estos países pero que en muchas ocasiones no hablan el idioma) y sobre todo es usual debido a la necesidad que genera el aprendizaje del idioma en un país donde las expectativas salariales dependen de la lengua en cuestión.
Por esto, es imprescindible que las personas pongamos ante todo los valores universales en pos de una buena relación con los demás compañeros.
Por ejemplo, es sabido que determinadas acciones cambian de significación dependiendo del país donde se ejecuten. Un alemán puede interpretar distinto a uno latino el momento de ayuda. En Alemania se pregunta antes de ejercer alguna acción. Así, si usted se ofreciera a cargar algún maletín o bolso con el objeto de aminorar la carga, debiera también de esperar por la respuesta de la persona en cuestión y no lanzarse a cargárselo, anulando la capacidad de elegir de esa persona. Si usted hace lo contrario, pues seria visto como una persona que no respeta la voluntad del otro en vez de ser visto como alguien cordial y con disposición a ayudar
Con esto, conversar con alguien que utiliza una lengua extranjera significa usar otro contexto cultural. Una lengua más allá del aspecto gramatical o semántico lleva consigo una gran carga cultural que descifrarla implica mucho nuestra tolerancia y sobre todo nuestra comprensión basada en las múltiples perspectivas de la conducta del ser humano.
Por esto, comprender qué creencias tiene una persona para comprender por qué se comporta como lo hace, significa aprender a vincular los valores, las creencias y el comportamiento. El comportamiento de una persona de otra cultura puede parecer extraño, pero probablemente tiene sentido para la persona que lo hace, y viceversa.
Lo diferente entre los seres humanos, es decir, la cultura que cada uno maneja es parte de la influencia del medio geográfico en donde se crió, de una herencia universal y también de creencias personales. Ver este conjunto de perspectivas como lo que realmente es, es decir, como el ser humano que ve e interpreta desde su único y restringido punto de vista, es caer en la cuenta de que todos podemos comunicarnos no sólo en habla sino también en la cultura de cada cual.
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