CUANDO EL DICCIONARIO SE CONVIERTE EN EL MEJOR ALIADO
baker
Cuando nos disponemos a estudiar –cualquier curso en general- una de las dificultades que siempre encontramos está relacionada con el significado de las palabras. Más aún cuando es nuestra primera clase y, por lo tanto, jamás habíamos escuchado los términos que en esos momentos nos mencionan. En diferentes cursos se pueden utilizar palabras similares, pero cada una de ellas tiene su propio significado.
Por ello, lo que siempre recomendaban nuestros profesores, era hacer uso del diccionario. Este libro debía acompañarnos todos los días, a todas las clases y durante todas las horas que estábamos en el colegio. El diccionario, muchas veces, nos permitía dar solución a diversas situaciones y aunque al inicio no le tomábamos importancia, poco a poco se fue convirtiendo en nuestro mejor aliado.
En un principio pensamos que el diccionario era el libro más aburrido que pueda existir. Y, es que en realidad, su tamaño, grosor y número de páginas, eran las características suficientes para darnos cuenta de que no era un libro de cuentos o uno de historia. Aunque había los diccionarios de tamaño mediano y pequeño, ideales para llevar al colegio, no podemos olvidar los tomos que sólo tenían palabras de una sola letra.
Es decir, nuestra biblioteca tenía más de 25 tomos y, todos ellos correspondían únicamente a los diccionarios. A pesar de esa molestia, nuestros padres y profesores no se cansaban de atormentarnos diariamente con sus exigencias, animándonos a siempre hacer uso del diccionario. Quizá desde pequeños, nuestro panorama no era tan amplio como para conocer la verdadera importancia de este libro.
Pero, a manera que fuimos creciendo, recién nos dimos cuenta de que las palabras de nuestros profesores y padres no fueron en vano. El diccionario realmente era importante y, mientras sabíamos más palabras, nuestro conocimiento era más reconocido. Además, si era el momento de elegir nuestro destino, ya no podíamos conformarnos con lo recibido en la escuela, depende de cada uno aprender más de todo lo existente.
Y, si la dificultad en las palabras se aprecia en cursos del mismo idioma, el problema es mayor cuando tenemos un curso de lengua extranjera. Sea inglés, francés o japonés; eso no importa. La realidad es que nos enfrentamos a palabras que jamás habíamos escuchado y peor aún, pronunciado. Pero, en realidad, esa es la esencia del aprendizaje de un nuevo idioma, entrar a un mundo totalmente desconocido.
En esta situación, la presencia del diccionario es más necesaria. Cada día debes de aprender la mayor cantidad de palabras, ya que de eso depende el entendimiento que tengas de las clases. Si el profesor es el mejor de todos, ofrece una clase magistral, su didáctica es la más graciosa y los alumnos no le entienden ni el saludo, entonces, esas horas de estudio no sirvieron de nada.
Aprender un idioma extranjero, realmente, no es una labor fácil. Por ello, uno de los hábitos que nunca debemos de perder es la lectura. A cualquier hora del día, en cualquier lugar y sin importar nuestra situación, abrir el diccionario nos servirá de mucho y lo mejor es que nos instruirá de la forma correcta.
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